1. Un mensaje claro en cinco segundos
Quien entra tiene que entender enseguida qué haces, para quién y dónde, y qué tiene que hacer a continuación (llamar, pedir presupuesto, reservar). Un titular concreto funciona mejor que un eslogan genérico.
2. Una página para cada servicio
Google posiciona páginas, no webs. Si todos los servicios están en una sola página, es difícil salir por cada uno. Una web corporativa con una página por servicio multiplica las búsquedas en las que puedes aparecer.
3. Rápida y pensada para el móvil
La mayoría de visitas llegan desde el teléfono, y Google tiene en cuenta la velocidad para ordenar los resultados. Una web que tarda en cargar pierde visitas antes de que lean nada.
4. Contactar tiene que ser muy fácil
Formulario corto, teléfono o correo visible y un botón de contacto en cada página. Cuantos menos pasos, más contactos.
5. Pruebas de confianza
Reseñas, proyectos hechos, logotipos de clientes, años de experiencia. Es lo que hace que alguien que no te conoce se atreva a escribirte.
6. SEO técnico bien resuelto
- Un título y una descripción únicos para cada página.
- Un solo título principal (H1) por página y una estructura de secciones clara.
- Mapa del sitio (sitemap) y datos estructurados para que Google entienda el negocio.
- Si trabajas en una zona, que la web lo diga (por ejemplo, la ciudad o la comarca).
7. Los textos legales
Aviso legal, política de privacidad y, si usas cookies que no son técnicas, el banner de consentimiento. Lo exigen la LSSI y el RGPD, y además dan confianza.
8. Seguridad y copias
Certificado SSL (la web tiene que ir por https), copias de seguridad automáticas y actualizaciones al día. Una web caída o pirateada hace mucho daño a la imagen.
9. Los idiomas de tus clientes
Si tus clientes hablan catalán y castellano, tener la web en ambas lenguas amplía el público y ayuda a posicionar en ambas lenguas. Si tienes clientes de fuera, añade el inglés.
10. Alguien que la mantenga
Una web no se acaba el día que se publica: hay que actualizarla, añadir novedades y revisar que todo funcione. Si no tienes tiempo, busca un servicio que lo incluya.
Todas nuestras webs cumplen esta lista. Si quieres saber cuánto te costaría, prueba la calculadora de presupuesto o hablemos.