La respuesta corta
Una página web puede costar desde pocos euros al mes hasta varios miles de euros. Lo que marca la diferencia no es la «web» en sí, sino lo que tiene que hacer: no es lo mismo una sola página para presentar tu negocio que una tienda online con cientos de productos o una web con reservas en varios idiomas.
Como referencia, estos son nuestros precios de salida, sin inversión inicial y con el mantenimiento incluido:
- Landing page (una sola página para una campaña): 29 €/mes + IVA
- Web One Page (todo el negocio en una página): 29 €/mes + IVA
- Web corporativa (varias páginas, una por servicio): 49 €/mes + IVA
- Tienda online hasta 100 productos: 129 €/mes + IVA
- Web para alojamiento turístico: desde 59 €/mes + IVA
Si quieres una cifra para tu caso, la calculadora de presupuesto te la da en dos minutos.
Qué hace variar el precio de una web
- El tipo y el número de páginas. Cada página hay que diseñarla, escribirla y optimizarla. Una web corporativa con una página para cada servicio cuesta más que una One Page, pero también posiciona mucho mejor en Google.
- Plantilla o diseño a medida. Una plantilla es más barata de entrada, pero se parece a muchas otras webs y a menudo arrastra código que no necesitas y que la hace más lenta.
- Las funcionalidades. Reservas, pagos, multiidioma, área privada de clientes, conexión con otros programas… Cada función añade horas de desarrollo y de pruebas.
- Los contenidos. Si tienes los textos y las fotos, el proyecto va más rápido. Si hay que escribirlos o hacer una sesión de fotos, se presupuesta aparte.
- El posicionamiento (SEO). Tener una web no significa salir en Google. La estructura, los textos y la velocidad pensados para el SEO forman parte del precio (en nuestras webs, el SEO básico está incluido).
- El mantenimiento. Una web necesita actualizaciones, copias de seguridad y pequeños cambios. Pregunta siempre si está incluido o se paga aparte.
¿Pago único o cuota mensual?
Hay dos formas habituales de pagar una web:
- Pago único. Pagas el desarrollo de entrada y, aparte, el alojamiento, el dominio y el mantenimiento. La ventaja es que el proyecto queda pagado; el inconveniente, la inversión inicial y que los cambios posteriores se facturan aparte.
- Cuota mensual. No hay inversión inicial: pagas una cuota que incluye el diseño, el alojamiento, el dominio, el mantenimiento y las modificaciones. Es el modelo que usamos en cloudacat, con una permanencia de 12 meses que nos permite recuperar las horas dedicadas al proyecto.
Para la mayoría de pequeños negocios, la cuota sale más a cuenta los primeros años porque no hay que inmovilizar dinero y la web no queda abandonada: alguien se encarga de ella de forma continuada.
Los costes que a menudo no aparecen en el presupuesto
Cuando compares presupuestos, comprueba si incluyen estos conceptos, porque son los que acaban haciendo subir la factura:
- Dominio: se renueva cada año (orientativamente, entre 10 y 20 euros al año para un .com o un .es).
- Alojamiento (hosting) y certificado SSL para que la web vaya por https.
- Actualizaciones y seguridad: sobre todo en webs hechas con gestores que dependen de muchos complementos.
- Copias de seguridad y quién las restaura si algo falla.
- Cambios de contenido: algunos proveedores cobran cada modificación por separado.
- Correo corporativo (hola@tunegocio.es), que normalmente se contrata aparte.
Cómo comparar presupuestos sin equivocarte
- Pide que te expliquen qué incluye y qué no (dominio, hosting, mantenimiento, cambios, SEO).
- Pregunta quién es el propietario del dominio y de los contenidos.
- Pide webs hechas y míralas en el móvil: la velocidad se nota enseguida.
- Comprueba que haya una fecha de entrega clara.
- Desconfía de los precios muy bajos sin mantenimiento: la web acaba quedándose obsoleta o insegura.